Ayer (07/06/2010), la canciller Angela Merkel anunciaba medidas drásticas para reducir el déficit público de su país. Dicen los entendidos que desde la Segunda Guerra Mundial el país germano no se veía en semejantes aprietos. También desde Gran Bretaña llegan noticias de importantes recortes en la inversión pública y en los gastos corrientes de la administración.
En medio de semejante revuelo, la UE mira de reojo y con suspicacias a los gobiernos mediterráneos. Y el Estado español está en el punto de mira. Su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, no goza precisamente de buena reputación ni entre sus colegas europeos, y las medidas de ahorro del gasto público que anunció están siendo examinadas al detalle por la UE. Es muy probable que se consideren insuficientes, y al presidente español le exijan más recortes. Desde luego ningún político que se precie querría estar ahora en la piel de Zapatero, que ha arruinado su carrera política por la pésima gestión que ha desarrollado durante toda la evolución de esta crisis.
Me pregunto por qué en Moncloa han esperado al último momento para tratar de coger al toro por los cuernos. De haber iniciado la contención en el gasto con mucha más antelación, a la vista de la que nos venía encima, los recortes podrían haberse afrontado de otra manera, y sin dañar de ese modo la imagen del partido gobernante. Pero nuevamente nos encontramos con el pánico de la clase política en general a intervenir cuando la situación lo requiere, por temor al impacto que cualquier “ajuste” pueda tener en las urnas y en los “grupos de poder” afines (sindicatos, asociaciones, colectivos,… circundantes) que les arropan. De este modo, el “cáncer” que no se ataja a tiempo se extiende, daña los tejidos sanos, y más dolorosa y virulenta va a ser después la cura a practicar.
Pero lo hecho, hecho está. Preocupantes son las noticias que nos llegan desde Europa, y nos anuncian más duros y drásticos recortes.
¿Cómo “curar” este mal? Creando riqueza. El “made in China” nos está pasando su factura. Tenemos que apostar con mayor decisión aún por la I+D+i, e internacionalizar nuestros mercados al máximo. La empresa vasca está en ello, algunas están peleando duro y consiguiendo buenos resultados. Pero se encuentran con una dificultad difícilmente soslayable: la rigidez del mercado laboral español. Se supone que en ello están patronal, gobierno y sindicatos. Pero llevan año y medio y no acaban de dar a luz. La criatura se retrasa. Y saldrá como ya se ha anunciado a golpe de decreto, sin común acuerdo entre las partes.
En Cybereuskadi aportaban muy acertadamente 10 razones para no hacerse emprendedor en España. Una de las principales, los derechos que asisten al trabajador por cuenta ajena en contraposición a la posición de debilidad del pequeño empresario autónomo que trata de abrirse paso en el mercado.
Recuerdo aquí la historia que me contaba nuestra asesora sobre una pequeña empresa de limpiezas que habían creado dos socios, y que contaban con tres trabajadores por cuenta ajena en plantilla, además de dichos socios. Uno de esos trabajadores al cabo de un tiempo trabajando en la pequeña firma, empezó a hacer lo que le venía en gana. Lógicamente, hubieron de despedirle, pagándole la indemnización de 45 días por año trabajado porque el despido procedente existe en el papel, pero apenas es aplicable, y el trabajador denunció a la empresa, reclamándole horas extra nunca ejecutadas, acusando de mobbing al socio que le había despedido y reclamando salarios atrasados según la máxima categoría salarial que permitía el convenio.
Tuvo lugar un juicio, la empresa, escasa de recursos, se vio obligada a contratar un abogado, acudir los socios a declarar, y por fortuna, aquel asunto no prosperó. Sin embargo, un sindicato se prestó al juego del trabajador despedido, lo respaldó plenamente y de haber logrado sacar adelante esa demanda, la empresa de limpiezas hubiera tenido que cerrar, y con ella, habrían perdido su empleo los otros dos trabajadores de plantilla y una posible idea de negocio se hubiera truncado, igual que las ganas de esos emprendedores de intentar cualquier otra andadura.
Y como ésta, nuestra letrada conoce muchísimas otras “batallitas” de pequeños emprendedores y de negocios que naufragan por la escasísima flexibilidad del mercado laboral, tal y como citan en Cybereuskadi. De esa guisa las gastamos por aquí, así que es normal que quien busca crear algo “serio” se vea obligado a emigrar a otros países, como EE.UU., donde ser empresario es una opción socialmente bien valorada y legalmente mucho más amparada que por estos lares.
En absoluto pretendo reclamar el despido gratuito ni mermar los derechos de los trabajadores por cuenta ajena, pero una economía ágil y productiva que pueda competir en el escenario mundial requiere de otro escenario muy diferente al actual, y la búsqueda de nuevas fórmulas que concilien derechos sociales con necesidades empresariales.
Si huye el talento y escapan las empresas, se va también nuestra riqueza. Los gobiernos tratan de dar respuesta a sus necesidades de recaudación aumentando los impuestos. Pero aunque pueda haber margen para incrementar la presión fiscal, lo verdaderamente inteligente sería crear las condiciones propicias para, además de mejorar la internacionalización de las empresas ya existentes, favorecer la creación de nuevos negocios en sectores clave que puedan exportar buena parte de su producto. Confiemos que la clase política tenga la altura de miras suficiente y dé respuesta a estas necesidades, antes de que nos alcance de lleno la profunda pulmonía que los agudos estornudos germanos parecen anunciar.
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